
(Rigoberto Aranda/La Crónica de Hoy/27 octubre 2005)
Para vivir en el mundo urbano del siglo XXI es indispensable saber expresarnos correctamente, y en México hemos fallado en enseñar a las personas a hablar y escribir. Muchos mexicanos no entienden lo que leen y el problema más grave es que muy pocos saben redactar. Esta es también una forma de discriminación, aseguró a Crónica Concepción Company, que ocupará la silla V de la Academia Mexicana de la Lengua, y que dirigió la edición de la primera Sintaxis Histórica de la Lengua Española en México, obra sin precedentes en el estudio de nuestro idioma. “Esta limitación en la capacidad de redacción es un obstáculo para el desarrollo intelectual, laboral e incluso de vida, ya que impide la expresión correcta de las personas y toda posibilidad de éxito”, aseguró la académica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Por ello, es importante que eduquemos a los niños, desde preescolar, a hablar y escribir correctamente, y no con la pobreza de léxico y el uso exagerado de muletillas que caracteriza la juventud mexicana actual. Usos antiguos. La obra, cuyos dos primeros tomos serán presentados próximamente, tratan sobre el verbo y sus relaciones, especialmente desde la perspectiva histórica. “Es decir, sabremos cómo se decían las cosas en el siglo XV, por ejemplo, y así conocer la evolución de nuestra lengua”, explicó Company. Cuando finalice el proyecto, de nueve volúmenes, en colaboración entre la UNAM y el Fondo de Cultura Económica, estudiantes, especialistas, pero también el público en general, tendrán en sus manos el primer instrumento de estudio histórico del español en nuestro país. “Será un texto de consulta obligada en los próximos 30 años, y será una obra colectiva de 7 a 8 mil páginas, en la habrán participado nueve investigadores mexicanos y seis extranjeros”, informó. Concepción Company ingresará formalmente el 10 de noviembre como académica de número, y es una de las más prestigiadas estudiosas de la historia de las lenguas hispánicas, especialmente la del español de uso en México. Company afirmó que no existe un mejor o peor español. “No se trata de calificar al español antiguo como mejor que el actual. Si bien es cierto que Cervantes llevó al máximo las posibilidades de la gramática española, cada generación emplea el lenguaje como una estrategia de comunicación, que ciertamente requiere de una estética y una formalidad”. Es ahí donde nuestro país tiene problemas, aseguró la investigadora. Ciencia y lengua. “Dime cómo hablas y te diré quién eres. Es válido siempre, independientemente de si se tiene o no éxito comunicativo. Hemos fallado en enseñar a nuestros niños y jóvenes un español correcto, además de que sufrimos una enorme desventaja competitiva con otras lenguas, por razones diferentes a la lingüística”, señaló. No sólo los niños, también las personas que por razones sociales o económicas no se han incorporado a la relación con ciertos avances tecnológicos, como la computación, sufren una discriminación lingüística importante. “No existe una palabra en español que defina o traduzca lo que conocemos como chat, por ejemplo. Esto es un problema grave, porque el hecho es que los países con mayor desarrollo científico y tecnológico imponen, a través del lenguaje, el uso de palabras y conceptos que tenemos que importar y asimilar. Así nos llenamos de anglicismos y tecnicismos”. —Si no responde el CPU, vas a tener que resetear la PC. — Pero tengo que cargar el software y mandar unos mails. ¿A poco no se puede guardar en el disco duro? — Tienes que esperar a que regrese la red o guardar en el drive de 3.5 Este diálogo, común y fácilmente entendible ahora entre oficinistas, estudiantes, empleados de comercio y servicios, es seguramente incomprensible para alguien que nunca ha entrado en contacto con una tecnología ya en uso desde hace dos décadas.
“Pero hay millones de mexicanos que quedarían excluidos de una charla así”, afirmó Company. Guey, esteee… chale. Concepción Company afirmó que una de las principales cualidades de las lenguas es su sentido económico. “Pero hay una diferencia ente crecimiento léxico y enriquecimiento. Que usemos más palabras y se integren otras no es necesariamente erróneo o malo, como en el interesante fenómeno sociolingüístico del espanglish, como se conoce al español que hablan los chicanos o emigrantes de habla hispana que provienen de México y otros países latinoamericanos, en el cual palabras como troca o brekas (para designar camioneta y frenos) se hacen de uso general.
Pero otra cosa son los usos del lenguaje de mensajes instantáneos de telefonía celular, en las que se acortan o se emplean símbolos en lugar de palabras, y este lenguaje se traslada a la expresión escrita normal. P q n m yms? (porqué no me llamas) Tqm (Te quiero mucho) Vma k r (vamos a comer) Cmo taz (como estás) + o - x q (más o menos, por que)
Esto es diferente a la pobreza léxica de jóvenes que repiten hasta 20 veces “guey” o “este” en una conversación de un minuto. —¿Qué onda guey? — Nada guey — Oye guey. — Qué guey? — Me da gueva guey — Sí guey — órale Guey, llégale — esteee, chale…, ya me voy guey — vale guey. Nunca sabremos qué se quisieron comunicar estos jóvenes.
Hablando de pobrezas...